Ya di demasiado de mi, no voy a ser siempre la boluda que vuelve y a la que usan cuando la necesitan.
Yo creo que andar diciendole a mi novio que tiene que cagarme no es de amigo, ni siquiera se asemeja a la palabra "amigo".
Y ni hablemos de la cantidad de bardeadas que me como cuando Juan prefiere estar bien conmigo que seguirlos a ellos y de la cantidad de veces que me descansan, entre muchas comillas y se hacen los capitos.
Pienso cambiar mi actitud de hoy en adelante, somos amigas sisi, pero hasta cierto punto.
Sinceridad máxima.
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